Aprender a invertir desde cero empieza antes de elegir producto: por entender qué le pasa cada año al dinero que tienes parado en la cuenta. Los primeros pasos son gratis y se dan sin mover un euro. Elegir dónde ponerlo viene después, y es la parte fácil.
Llevo once años en centros de datos de banca y administración pública. Los servidores donde se guardan las cuentas de mucha gente los he administrado yo, con guardias de madrugada y auditorías de seguridad encima. Y con todo eso aprendí exactamente cero sobre qué hacer con mi sueldo. Son dos oficios que no se rozan.
Hoy mi dinero está invertido y llevo años así, con sus meses malos incluidos.
¿Se puede aprender a invertir sin saber nada de dinero?
Sí. Y hay un dato que lo respalda, aunque escueza leerlo: en la Encuesta de Competencias Financieras de 2021 del Banco de España, la mayoría de los adultos españoles falla las preguntas básicas sobre su propio dinero. De media se acierta poco más de la mitad: un 53 %.
Tu punto de partida, entonces, es el de casi todo el mundo. La sensación de llegar tarde tiene poco fundamento y mucho relato detrás. A nuestra generación nadie le dio esta asignatura en el colegio, sencillamente porque no estaba en el temario.
Lo que de verdad te cuesta dinero
Te cuesta dinero el hueco que deja el no saber. Cuando no tienes criterio propio, el criterio te lo presta quien te esté hablando en ese momento: el comercial de tu oficina de toda la vida, un cuñado en una comida familiar, un vídeo de sesenta segundos grabado dentro de un coche.
En mi trabajo hay una regla que no se salta nadie: nada entra en producción sin que alguien haya comprobado antes que hace lo que promete. Con el dinero solemos ir al revés, firmamos y luego ya veremos. Invertir ese orden fue lo único que me movió de sitio, y tardé más de lo que me gustaría admitir en darme cuenta.
Cómo empezar a aprender a invertir desde cero, en 6 pasos
Este es el orden que seguí. Los cinco primeros salen gratis.
- Apunta un mes entero lo que entra y lo que sale. Sin app de pago, sin juzgarte, con una hoja de cálculo vale. Es el paso más aburrido de la lista y el primero que te vas a querer saltar, y sin él los otros cinco se caen solos.
- Entiende qué le hace la inflación a lo que tienes quieto. Tu dinero en la cuenta corriente compra menos cada año que pasa. Con interiorizar solo esto ya cambian decisiones.
- Ten un colchón antes de invertir un euro. Unos meses de gastos, disponibles y sin tocar. Quien invierte sin colchón acaba vendiendo en el peor momento, que es justo cuando llega la avería del coche o el mes raro.
- Aprende cuatro ideas, no cuarenta. Que el dinero que ya has ganado se pone a ganar por su cuenta, y por eso el tiempo pesa tanto. Que repartir aguanta mejor que jugártelo todo a una carta. Que por el camino te cobran cada año, se note o no. Y que no es lo mismo un dinero que vas a dejar quieto diez años que otro que necesitas en marzo. Con esas cuatro entiendes casi todo lo que te van a poner delante.
- Lee lo que firmas antes de firmarlo. Si no eres capaz de explicárselo a otra persona en dos frases, ese producto todavía te queda lejos. Esta regla me ha ahorrado más disgustos que ninguna otra.
- Empieza pequeño y de verdad. Con dinero real se aprende lo que con simuladores no se aprende. Con dinero que te hace falta, en cambio, se decide fatal.
¿Cuánto dinero hace falta para empezar a invertir?
Menos del que crees, y esa idea equivocada frena más que el propio miedo a perder. Se puede empezar con cantidades pequeñas y aportaciones automáticas cada mes. Cuánto exactamente depende de dónde lo hagas y de lo que te cobren por tenerlo ahí, que es la letra que conviene leer antes que el titular.
Mi regla, después de unos cuantos años: empieza con una cantidad cuya caída no te cambie la semana. Si al mirar el saldo se te encoge algo, has puesto de más. Las decisiones tomadas con el estómago revuelto salen caras.
¿En qué me fijo antes de hacerle caso a alguien con mi dinero?
Analizo formaciones, así que este apartado lo tengo trabajado. Cuatro señales, de la que más peso tiene a la que menos:
- Te enseña cómo se decide, no cuánto ganó. El método se puede replicar; una captura de un beneficio, ni se comprueba ni te sirve.
- Dice por escrito para quién no es lo suyo. Quien se molesta en poner límites suele cumplir lo que promete, y además se ahorra clientes enfadados.
- Se le puede comprobar. Titulación, registro público, trayectoria con fechas. Cuando algo se puede verificar y aun así no se enseña, por algo será.
- Se le da mal la prisa. Un reloj de cuenta atrás que se reinicia al recargar la página está ahí para apretarte, y funciona mejor de lo que a todos nos gustaría.
El escaparate, en cambio, no te dice nada. He visto formaciones con una producción de cine que enseñaban menos que un canal de YouTube cualquiera, y también al revés.
Con esas cuatro señales en la mano miré lo que se contaba de las clases gratuitas de agosto y las vi enteras cuando se emitieron. No doy ninguna: yo miro y tomo notas, igual que con cualquier otra formación que analizo.
Aviso. Invertir conlleva riesgos, incluido el de perder dinero. Que algo haya subido antes no asegura que vaya a subir después, y nada de lo que leas aquí es asesoramiento financiero.
Cuando tengas estos primeros pasos resueltos y quieras ver dónde acabó mi dinero, sigue por la guía del producto que uso: ahí están las comisiones reales, una a una, y lo que me costó entenderlas. El resto de lo que voy analizando en esta materia está en todo lo que llevo mirado sobre invertir.
Las cuatro clases de agosto ya pasaron
Del 24 al 31 de agosto seguí la Semana de la Inversión de Celia Rubio, cuatro clases gratuitas para quien empieza de cero, y las vi enteras. La Academia de Inversión ha cerrado plazas y sus enlaces llevan ahora a una lista de espera. Lo que se pudo comprobar de aquellas clases sigue en qué se supo de la Semana de la Inversión.
Enlace patrocinado. Lleva a la lista de espera de la Academia de Inversión.
Las ocho, en PDF
Esta guía es una de las ocho que he escrito para empezar a invertir sin fiarte de nadie: setenta y cuatro páginas, cada cifra con su fuente al lado. Pide las ocho guías de inversión y te las mando juntas en un correo.