Si tu dinero en el banco no crece es por dos cosas a la vez: la cuenta corriente casi nunca paga intereses y los precios suben todos los años. El saldo se queda igual y compra menos. Ponerle número a esa pérdida es el primer paso.
Yo tuve el sueldo quieto en la cuenta durante años. Y lo bueno del caso es que me lo pagaba un banco: llevo once años manteniendo centros de datos para banca y administración pública. Veía pasar por delante el dinero de medio país y el mío dormía en una cuenta al cero por ciento.
Hoy ese dinero ya no está en la cuenta corriente. Los días 24, 26, 28 y 31 de agosto la organización da cuatro clases online gratuitas para quien empieza de cero, según ha anunciado, y las voy a ver. Lo que me vayan pareciendo lo cuento aquí. Si lo que buscas es el orden de los primeros pasos, lo escribí aparte: cómo aprender a invertir desde cero. Apúntate gratis antes del 24 y las recibes desde la primera.
¿Por qué mi dinero en el banco no crece?
Vamos con el primero, que es el fácil: la cuenta corriente casi nunca paga nada, y cuando paga suele ser con condiciones: domiciliar la nómina, tres recibos, un seguro. El segundo hace más daño y no se ve en el extracto: los precios suben todos los años, así que con los mismos euros compras menos cosas.
Eso segundo tiene nombre y tiene calculadora oficial. Se llama inflación, y el INE la mide con el IPC, que resume cuánto sube al año lo que compra un hogar normal. Su calculadora se llama El IPC en un clic: metes una cantidad y dos fechas y ves qué le ha pasado a tu dinero mientras estaba quieto. Hazlo con tus ahorros y una fecha de hace cinco años. Es la clase de educación financiera que se aprende en treinta segundos y no se olvida.
¿Qué te quita la inflación mientras el dinero está parado?
Depende del periodo, y por eso conviene calcularlo con tus cifras en vez de fiarte de un titular. Lo que sí es constante: mientras el dinero está parado, el poder de compra baja de forma silenciosa. Nadie te manda una carta avisándote. No aparece un cargo en la cuenta. Simplemente, un día haces la compra de siempre y te cuesta veinte euros más.
No es un despiste tuyo. Hay una encuesta oficial que lo dice: en la Encuesta de Competencias Financieras de 2021, el Banco de España preguntó a los adultos españoles tres cosas elementales sobre dinero y el interés compuesto solo lo acertó el 41 %. No nos lo enseñaron: no estaba en el horario del colegio y tampoco en la carrera. Yo salí de una ingeniería sabiendo dimensionar un centro de datos y sin tener ni idea de qué era el IPC.
Hay una parte que a mí me molestó especialmente cuando la entendí: perder por inacción cuenta igual que perder por una mala decisión. El resultado en tu cuenta es el mismo. La diferencia es que la mala decisión la ves y la inacción no.
Qué hacer con el dinero que tienes parado
Por orden, y sin prisa. Este es el guion que seguí yo:
- Separa el colchón del resto. Unos meses de gastos, disponibles y sin tocar. Ese dinero no se invierte, se guarda, y ahí lo que te paguen importa poco: importa poder sacarlo mañana.
- Calcula qué te ha hecho la inflación al resto. Con la calculadora del INE, dos minutos. Sin ese número delante, todo lo demás son ganas de convencerte.
- Aprende antes de mover nada. Con cuatro ideas vas servido: que lo que ganas se queda dentro y al año siguiente también trabaja; que el dinero se reparte entre muchas empresas y muchos países para que un batacazo concreto no se lo lleve todo; que te cobran algo cada año por guardártelo, vaya bien o vaya mal; y que hay que decidir de antemano cuántos años vas a dejarlo sin tocar.
- Empieza pequeño, con dinero que no te haga falta. En el primer año la cifra importa menos que la costumbre: aguantar una bajada sin vender.
Trabajar para un banco no me enseñó nada de esto. Lo aprendí después, tarde y por mi cuenta. Si prefieres no ir a ciegas como fui yo, esas cuatro clases de agosto son gratuitas y están pensadas para quien parte de cero, por lo que ha explicado la organización. Apúntate gratis y se hace en un minuto.
¿Qué se hace mal al mover el dinero parado?
Cuando por fin te decides, hay tres sitios donde es fácil tropezar. El primero lo cometí yo; los otros dos me los he cruzado leyendo y preguntando desde entonces:
- Moverlo todo de golpe. Después de años sin hacer nada llega la prisa por recuperar el tiempo perdido, y se pasa de cero a todo en una tarde. La transición conviene hacerla por partes, entre otras cosas porque así descubres cómo reaccionas tú cuando la cifra baja.
- Perseguir la cuenta que más paga. Cambiarse de banco cada seis meses por medio punto de interés cuesta papeleo, tiempo y disgustos, y la diferencia real sobre un colchón normal es de unos pocos euros al mes. Hay mejores sitios donde gastar esa energía.
- Confundir el colchón con la inversión. Es el más caro de los tres. El colchón está para poder sacarlo mañana sin pensar; el dinero invertido está para no tocarlo en años. Mezclarlos garantiza que un imprevisto te obligue a vender en el peor momento.
Hay un cuarto que no llega a error pero cuesta dinero igual: esperar al momento perfecto. Ese momento no aparece nunca, y mientras tanto la inflación sigue trabajando en tu contra todos los días.
¿Y las cuentas remuneradas y los depósitos?
Sirven, y para el colchón son razonables. Lo que conviene mirar es la letra pequeña: cuánto tiempo dura ese tipo de interés, si es solo para dinero nuevo, si te obligan a domiciliar cosas y qué pasa cuando acaba la promoción. Mira la fecha de caducidad antes que el número grande.
Mi opinión, y aquí me mojo: para el dinero de emergencia están bien; para el dinero a diez años vista se quedan cortos casi siempre. Son herramientas distintas y el error habitual es usar una sola para todo.
Aviso. Invertir tiene riesgo y se puede perder dinero. Que algo haya funcionado los últimos años no garantiza que funcione los siguientes, y nada de lo que leas aquí es asesoramiento financiero.
Dónde acabé poniendo el mío, y cuánto me cobran al año por tenerlo ahí, lo cuento aquí, con las cifras delante. Lo demás que voy analizando de esto está en la sección de inversiones.
Por lo básico se empieza: cuatro clases gratuitas el 24, 26, 28 y 31
Si has llegado hasta aquí, el dinero parado te preocupa de verdad. Según explica la organización, son cuatro clases online gratuitas para quien empieza de cero, y quien se apunta antes del 24 las recibe desde la primera. Se llama la Semana de la Inversión y le dediqué una página aparte: esta formación gratuita de cuatro clases.
Es gratis, va del 24 al 31 de agosto y solo piden nombre y correo.
Las ocho, en PDF
Esta guía es una de las ocho que he escrito para empezar a invertir sin fiarte de nadie: setenta y cuatro páginas, cada cifra con su fuente al lado. Te las mando juntas en un correo, aquí.